Jóvenes del Triángulo de Fenicia vivieron en enero el Awatta-Camp, en Armenia, Quindío. Compartieron actividades basadas en el aprendizaje experiencial para potenciar sus habilidades y proyectos de vida. ¡Esta es la historia! 

Miguel Ángel Salcedo, de 15 años y habitante de Las Aguas, es un joven apasionado por la agricultura y en enero tuvo la oportunidad de vivir una experiencia que le ayudó a empoderar su vocación. Visitó una finca cafetera donde conoció el proceso de producción de este cultivo. Pero Miguel no fue solo a la finca, estuvo con otros 49 jóvenes en el marco de la 4ta versión del Awatta-Camp (antes, CEFACAMP) que se desarrolló del pasado 09 al 18 de enero de 2024 en la Finca Hotel Casa Aroma, en Armenia, Quindío.   

El Awatta-Camp es una actividad creada por 16 jóvenes del Concejo Estudiantil de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, quienes le extendieron la invitación a 25 adolescentes que participan en el Programa Progresa Fenicia, pero también convocaron a otros 25 jóvenes de la Fundación Otero Liévano, completando así, un grupo de 50 participantes que vivieron una experiencia que quedará para toda la vida. 

‘Awatta’ es una palabra en idioma aimara que significa “despertar”, y aquel verbo, generar un despertar en las y los jóvenes, era el objetivo del Concejo Estudiantil en este Awatta-Camp. 

Juan Manuel Trujillo, uno de los jóvenes organizadores del Awatta-Camp, afirmó que el objetivo de esta expedición era generar un desarrollo integral de los participantes, a partir de la educación experimental. “Inicialmente queríamos concientizarlos sobre su entorno. Hicimos actividades para que reconocieran su propio yo, su identidad y pasiones; después identificaron al otro mediante sus familias, amistades, compañeros de estudio y su comunidad; y finalmente entendieron los contextos sociales, desde su noción como ciudadanos en una ciudad y un país”.  

Ya con esa consciencia del yo, del otro y de la sociedad, las actividades del Awatta-Camp se centraron en desarrollar valores y habilidades. Valores como la responsabilidad, la empatía, la tolerancia, entre otros. Una de las habilidades que Miguel más destaca es el de la comunicación. “En el Awatta entendí la importancia de saberse expresar no solo para darse a entender, sino también para evitar cualquier conflicto o desacuerdo”.  

Estos aprendizajes se desarrollaron mediante actividades experienciales, por lo que las y los jóvenes también vivieron prácticas de natación, canopy, artes, cocina e incluso armado de fogatas. “Cada aprendizaje era una experiencia que tenía cinco etapas: primero, la experiencia; segundo, la reflexión sobre la experiencia; tercero, el contextualizar la experiencia en el diario vivir; cuarto, aplicar el aprendizaje; y quinto, una retroalimentación grupal”, compartió Juan Manuel. De esta forma, la experiencia no se quedaba en una actividad momentánea, sino en un aprendizaje para la vida.  

“Sentimos que cada actividad tenía un sentido y no era estar ahí solo por estar, sino que detrás venía un aprendizaje, algo que nos sirve para el día a día”, comentó Miguel.  

Y entre esas experiencias inolvidables, quedó para las y los jóvenes del Triángulo de Fenicia la visita al Parque del café y a la finca cafetera, espacio que muy bien aprovechó Miguel por su vocación. “Pude ver de cerca cómo es el manejo de una finca, del cultivo y de los animales que tenían allí. Me gustaría aprender a producir cultivos y así aportar a mi familia y al país”, expresó el joven.  

 

Las actividades de charla, de destreza física y de visita a nuevos lugares unió aún más al grupo de adolescentes del Triángulo de Fenicia. “Nosotros veníamos en grupitos, algunos cayéndonos mal, pero con el Awatta-Camp aprendimos a unirnos más, a hablarnos más; mejoramos nuestras amistades con un parche más unido”, compartió Miguel. Ahora, no solo se augura un parche más unido, sino una generación Fenicia más unida.  

Es así como el Awatta-Camp significó un tiempo de experiencias, aprendizajes, exploración, desarrollo, y unión para las y los 25 jóvenes del barrio. Seguramente, esta expedición aportará para la edificación de los proyectos de vida de los participantes, y también para fortalecer la unión y la cohesión de los habitantes del Triángulo de Fenicia.  

Finalmente, Miguel Ángel Salcedo les comparte una invitación a las niñas, niños, adolescentes y jóvenes del barrio: “Recordemos que en el Awatta-Camp aprendimos a comunicarnos y a superar nuestros problemas. No podemos volver a esas diferencias que antes nos dividían, es mejor continuar unidos, como un parche. Tampoco se olviden de perseguir lo que sueñan, hay que seguir adelante”. 

Para más información sobre el Awatta-Camp, puede comunicarse con Juan Manuel Trujillo, integrante del Concejo Estudiantil y líder organizador: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..